lunes, 22 de junio de 2009

Perros callejeros de Valparaíso: los otros porteños

Es una realidad. Hay dos tipos de habitantes en el Puerto, los humanos y los caninos. Comparten la ciudad sin mayor asombro. En muchos casos la convivencia es buena: los primeros alimentan a los segundos y éstos responden con lealtad. Pero hay diferencias irremediables e históricamente los hombres han querido eliminar a los perros de la calle. Hoy se barajan mejores soluciones. Se levantó el cese al fuego y se pactó un tratado de amistad. 350 machos y 150 hembras del plan de Valparaíso están siendo esterilizados desde enero del 2008. Se les recoge, se los opera y después de unos días son devueltos al lugar donde fueron encontrados. El objetivo, evitar que la población de canes callejeros aumente. Aunque eso no es suficiente, porque la culpa no la tienen los perros, como dice Juan Pablo Almazora, coordinador del programa, sino los dueños de éstos que abandonan a los cachorros recién nacidos.
Resulta que los canes sin hogar viven en condiciones que los hacen poco fértiles, como el frío, la mala alimentación, la exposición a riñas y la posibilidad de sufrir atropellos. La mayoría de los perros del plan han bajado de los cerros una vez que son tirados a la calle. Por eso la esterilización tiene una segunda etapa en las alturas de Valparaíso, y viene de la mano de la enseñanza de una tenencia responsable de mascotas. Al cuidar a un perro te haces responsable porque, como a un hijo, tú elegiste tenerlo.
La idea es velar por el bienestar de ambas partes: los perros con sus necesidades cubiertas –espacio, alimento, salud y cariño- y los humanos con una ciudad más sana, es decir, con menos bolsas de basura rotas y alimentos en descomposición esparcidos, con menos posibilidades de que un transeúnte sea mordido por un can, y sin fecas animales en las calles.
En Valparaíso se estima que hay ochenta mil perros; ocho mil son callejeros. De éstos, los más son apadrinados, es decir, hay alguien que les da comida, agua, que les hace una cama con una caja de cartón y un chaleco viejo. El resto son perros vagos. La mayoría de los que viven en el plan de la ciudad lo hacen en un lugar determinado, verdaderos asentamientos de perros, manadas con integrantes estables que tienen una rutina y una red social que los sustenta. En cambio, la población flotante se compone de recién llegados.

Animales en los circos



El Concejo de la Ilustre Municipalidad de Santiago a mi juicio ha dado uno de los pasos más importantes en materia de derechos de protección animal: La prohibición por unanimidad de todos sus miembros al circo con animales salvajes o domésticos en la comuna de Santiago, mediante una ordenanza municipal que empezará a regir de inmediato. Para algunos esto constituye un avance después de bastantes pruebas acerca de la crueldad ejercida por algunos circenses y las malas condiciones en que algunos circos por falta de recursos mantienen a sus animales.

lunes, 15 de junio de 2009

Sitio dedicado completamente a nuestros hermanos menores, o sea, los animales.Consejos pràcticos, secretos de la naturaleza, fotos y mucho màs.